jueves, 20 de junio de 2013
Los esenios.
Hermanos Esenios
Los evangelios han guardado absoluto silencio sobre los hechos y pasos de Jesús antes de su encuentro con Juan el Bautista, por cuyo intermedio tomo posesión de su ministerio. Inmediatamente después aparece en Galilea, con una doctrina elaborada, la seguridad de un Profeta y la conciencia del Mesías. Pero es evidente que ese comienzo audaz y premeditado, fue precedido por un largo desarrollo y una verdadera iniciación. Y no es menos cierto que dicha iniciación debió ocurrir en la única asociación que, por entonces, conservaba en Israel las verdades, tradiciones y el sistema de vida de los profetas.
En tiempos de Jesús, la orden de los Esenios constituía el último resto de esas cofradías de profetas, organizadas por Samuel. El despotismo de los amos de palestina, los celos de un sacerdocio ambicioso y servil, los había arrojado al retiro y al silencio conformándose con conservar la tradición.
Tenían dos centros principales, uno en Egipto a orillas del Lago Maoris; otro en Palestina en Engaddi, a orillas del Mar Muerto.
El nombre de Esenios, provenía de la palabra siria Asaya, médicos; en griego: terapeutas, pues su único ministerio, confesado en publico, era el de curar las enfermedades físicas y morales. “Estudiaban con gran cuidado (dice Josefo) ciertos escritos de medicina que trataban de las virtudes ocultas de las plantas y los minerales”
Algunos poseían al don de la profecía, “Sirven a Dios con gran piedad (dice Filón)” no ofreciéndole victimas sino santificando su espíritu. Aplicados a las artes de la paz.
No hay un solo esclavo entre ellos, todos son libres y trabajan los unos para otros.
Las reglas de la orden eran severas. Para ingresar a ella se requería un noviciado de un año. Si el aspirante daba pruebas suficientes de templanza, era admitido a las abluciones sin entrar en relación con los maestros de la orden. Precisaban aun dos nuevos años de prueba para ser admitidos en la cofradía.
Juraban observar los deberes de la orden y no traicionar ninguno de sus secretos.
Solamente entonces participaba de las comidas en común, que se celebraban con gran solemnidad; constituyendo este, el culto intimo de los Esenios.
Consideraban sagrada las vestimentas que llevaban en esas comidas y se las quitaban antes de volver a las labores diarias. Estos ágapes fraternales, fueron la forma primitiva de La Cena instituida por Jesús Cristo, que comenzaban y terminaban con plegarias.
Vivian en la comunidad de bienes, y en el celibato.
Maestros Esenios en relación con el Sufismo.
Llama la atención ciertas artes, costumbre o modalidad, de Jesús el Cristo de los elocuentes y creativos relatos en forma de parábolas, con el fin de explicar una idea; como la parábola del hijo prodigo, para dar un ejemplo… historias creativas con el fin de instruir a sus discípulos, similar a lo que hacen los Maestros Sufies que a trabes de relatos y cuentos transmiten sus enseñanzas, siempre rodeados de niños y también adultos que reciben sus enseñanzas de la forma mas calida, que es a trabes de un cuento.
Iban de pueblo en pueblo como vagabundos, como alguna vez se lo tacho a Jesús en aquella época.
Llevan consigo solo una capa que adhieren pedazos de género que encuentran por allí, cosiéndolo; para entregarlo a su mejor discípulo, cuando el final esta llegando, y el momento de trascender es ya un hecho.
Algunas coincidencias y otras diferencias entre los Maestros Esenios en relación a los Maestros Sufies.
Los invito a investigar sobre ambos si pudieron los Esenios ser los predecesores del Sufismo.
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