miércoles, 16 de mayo de 2012

LA ANCIANIDAD, EL ATARDECER DE LA VIDA, CIUDADANOS DE ORO

Es la situación del ser humano que en el ocaso de la vida, en el obscurecer de los tiempos, cuando las manos duelen por tanto acariciar la vida. El paso lento e inseguro, por un camino difícil, por un mundo que deshonra muchas veces su decir y su hacer. Ya no hablan, ya casi ni se mueven, por no incomodar… Tanta sabiduría echada al fuego, como leña arrugada e inservible. Cuanto amor desperdiciado, Cuantas luces apagadas por un tiempo diferente. Por una sociedad que aun no comprende. Se reúnen entre ellos para sentirse juntos, Alejados de un entorno que no los entiende. Juzgados por su letargo, en un mundo fácil y automatizado. Venerables ancianos, dueños de la atención honrados y reverenciados, En las culturas aborígenes. Si deseas saber en una civilización, como esta su grado de espiritualidad, es fácil, mira como tratan y se ocupan de sus viejos, así te darás cuenta muy fácilmente. Esta sociedad de la materia y el consumo compulsivo No hay cabida para el que no produce. El ser humano vive toda su vida en una misma actividad, profesión o disciplina. Un buen día, luego de haber hecho sus aportes…, se jubila; encontrándose así frente a la necesidad de ocupar una cantidad de tiempo que lo termina agobiando, por no poder ocuparlo. Y Sobreviene la depresión. Ciertos hábitos podrían compensar esa desazón. Por ejemplo: En el caso de aquellos con hábitos de lectura. Hábitos de jardinería, hábitos de malcriar nietos. Pasear a trabes de caminatas seguras. Por Fabiánvikingo para “voces del nuevo mundo”

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