Te encontraré Me encontraras. Por Vikingo Fabián Rowies
Si el instinto es una forma en la que los animales logran sortear dificultades ante situaciones difíciles, porque no creer que los humanos tengamos esa cualidad.
Los animales dotados de gran capacidad olfatoria perciben los olores a tal punto de detectar diferencias en su intensidad, y así decodificar un código que lleva el nombre de Rastro, que les permite encontrar algo, aunque el mismo se encuentre en movimiento. En el caso de los humanos; el olfato, ya sean los centros de olfacción como sus correspondientes receptores, están atrofiados, ya sea por falta de uso o por haber sido reemplazados por otros sentidos.
Aquí es donde quisiera detenerme. El ser humano no ha podido reemplazarlo, aunque identifiquen al raciocinio como posible reemplazo de este sentido, o bien la visión como reemplazo del mismo. Donde estaría su sentido sustituto, por llamarlo así.
En alguna ocasión hemos hablado de que todos lo seres humanos, aunque deberíamos decir toda la existencia, se identifica y posee un denominado ratt vibratorio, con una sintonía definida y diferente para cada ser. Entonces porque no creer que determinadas personas, afines las unas a las otras, puedan detectar este ratt vibratorio, o su diferencia vibracional, de menor a mayor intensidad; que les permita encontrar a las personas ante la necesidad de ser buscadas.
Obvio que esta capacidad es posible en personas con ciertas cualidades; vale decir, son sensibles a esta mencionada diferencia de vibraciones. Es necesario un agudo sentido de la intuición y una gran capacidad de percepción que, por supuesto, pueden ser desarrolladas perfectamente por cualquier persona que esté dispuesta a hacerlo.
Esta es otra de las formas que permiten a los seres humanos satisfacer necesidades que en el futuro traerán grandes beneficios a la humanidad haberlas desarrollado.
Si el instinto es una forma en la que los animales logran sortear dificultades ante situaciones difíciles, porque no creer que los humanos tengamos esa cualidad.
Los animales dotados de gran capacidad olfatoria perciben los olores a tal punto de detectar diferencias en su intensidad, y así decodificar un código que lleva el nombre de Rastro, que les permite encontrar algo, aunque el mismo se encuentre en movimiento. En el caso de los humanos; el olfato, ya sean los centros de olfacción como sus correspondientes receptores, están atrofiados, ya sea por falta de uso o por haber sido reemplazados por otros sentidos.
Aquí es donde quisiera detenerme. El ser humano no ha podido reemplazarlo, aunque identifiquen al raciocinio como posible reemplazo de este sentido, o bien la visión como reemplazo del mismo. Donde estaría su sentido sustituto, por llamarlo así.
En alguna ocasión hemos hablado de que todos lo seres humanos, aunque deberíamos decir toda la existencia, se identifica y posee un denominado ratt vibratorio, con una sintonía definida y diferente para cada ser. Entonces porque no creer que determinadas personas, afines las unas a las otras, puedan detectar este ratt vibratorio, o su diferencia vibracional, de menor a mayor intensidad; que les permita encontrar a las personas ante la necesidad de ser buscadas.
Obvio que esta capacidad es posible en personas con ciertas cualidades; vale decir, son sensibles a esta mencionada diferencia de vibraciones. Es necesario un agudo sentido de la intuición y una gran capacidad de percepción que, por supuesto, pueden ser desarrolladas perfectamente por cualquier persona que esté dispuesta a hacerlo.
Esta es otra de las formas que permiten a los seres humanos satisfacer necesidades que en el futuro traerán grandes beneficios a la humanidad haberlas desarrollado.
relacionado con la sincronisidad de jun
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