La voluntad como fuerza y la fuerza de voluntad
Parece como que ambas respondieran a un mismo aspecto, relacionado a la fortaleza de acción y reacción que emana de iguales raíces, y en realidad no es equivoco pensar así debido a que una lleva a la otra.
Para comprenderlo mejor deberíamos definir ambos aspectos y explicarlos al menos someramente para lograr un buen panorama de entendimiento.
Hablar de fuerza de voluntad, implica que en ocasiones actividades que no esta en nuestro deseo, realizar; debemos llevarlas a cabo, lo que implica un esfuerzo de nuestra parte, y cuya medida depende de varios estados de animo o grado de afecto sobre aquello a realizar, dependiendo también de las presiones del mundo externo las que, porque no decirlo, influyen en gran medida. Cabe destacar que esta fuerza descomunal depende de criterios especiales que relacionan directamente al hombre común y su deidad personal, siendo la fuerza de voluntad directamente proporcional a la mayor identificación de la persona con su Dios interior que puja por salir a la superficie, y por otro lado, la influencia natural que todos los seres humanos tenemos en relación al "Primer rayo" de influencia, que posee a la voluntad y al poder, como cualidades propias.
Por otro lado la voluntad como fuerza, si bien proviene de la primera, influye en alguna medida sobre esta. Explicando brevemente, diríamos que la voluntad como fuerza es el poder de la manifestación o concreción de hechos con el simple deseo de que se cumplan. Asemeja al ''precipitar'' de los acontecimientos que por decisión de quien los formula, se cumplen mágicamente; tanto deseos fáciles de concretar como difíciles. A veces los deseos no se cumplen rápidamente, y requieren de nuestra entera paciencia para lograr su cumplimento. Es válido explicar también que se requiere algún grado de evolución espiritual en especial, que permita habernos liberado de la rueda del carma, es decir pasar de la cruz mutable a la cruz fija; y en la medida que tal precipitación de acontecimientos vaya acompañada con responsabilidad, será la mayor velocidad y cuantía con que los hechos se concreticen.
Fabián Vikingo
Parece como que ambas respondieran a un mismo aspecto, relacionado a la fortaleza de acción y reacción que emana de iguales raíces, y en realidad no es equivoco pensar así debido a que una lleva a la otra.
Para comprenderlo mejor deberíamos definir ambos aspectos y explicarlos al menos someramente para lograr un buen panorama de entendimiento.
Hablar de fuerza de voluntad, implica que en ocasiones actividades que no esta en nuestro deseo, realizar; debemos llevarlas a cabo, lo que implica un esfuerzo de nuestra parte, y cuya medida depende de varios estados de animo o grado de afecto sobre aquello a realizar, dependiendo también de las presiones del mundo externo las que, porque no decirlo, influyen en gran medida. Cabe destacar que esta fuerza descomunal depende de criterios especiales que relacionan directamente al hombre común y su deidad personal, siendo la fuerza de voluntad directamente proporcional a la mayor identificación de la persona con su Dios interior que puja por salir a la superficie, y por otro lado, la influencia natural que todos los seres humanos tenemos en relación al "Primer rayo" de influencia, que posee a la voluntad y al poder, como cualidades propias.
Por otro lado la voluntad como fuerza, si bien proviene de la primera, influye en alguna medida sobre esta. Explicando brevemente, diríamos que la voluntad como fuerza es el poder de la manifestación o concreción de hechos con el simple deseo de que se cumplan. Asemeja al ''precipitar'' de los acontecimientos que por decisión de quien los formula, se cumplen mágicamente; tanto deseos fáciles de concretar como difíciles. A veces los deseos no se cumplen rápidamente, y requieren de nuestra entera paciencia para lograr su cumplimento. Es válido explicar también que se requiere algún grado de evolución espiritual en especial, que permita habernos liberado de la rueda del carma, es decir pasar de la cruz mutable a la cruz fija; y en la medida que tal precipitación de acontecimientos vaya acompañada con responsabilidad, será la mayor velocidad y cuantía con que los hechos se concreticen.
Fabián Vikingo
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