sábado, 5 de octubre de 2019

PERTENECER AL CLAN.

PERTENECER AL CLAN



Vivir en sociedad, en comunidades en las que sus integrantes comparten la vida; es decir, responsabilidades, aciertos y desgracias que apreciamos incorrectas, incomodas o desacertadas. Son circunstancias que la vida nos somete; muchas como la peor injusticia; viéndose casi como un castigo de Dios, que se ensaña con lo más preciado y menospreciando de la estirpe, cavando en lo más profundo de nuestra vida. La muerte, la enfermedad invalidante, la sinrazón en la locura; ejemplos de maltrato que cercenan y hasta diezman al coraje del más valiente.



Culpa compartida, karma grupal, deudas de muchos o consuelo de pocos ???. Tal vez y solo tal vez esta sea la respuesta.



Vivimos asustados en un mundo que nos globaliza, sujetos a las elecciones de mayorías, que no siempre dan pauta de sapieza.



Yendo a lo profundo… considerando temas que van mas allá… a sabiendas de que no es fácil compartir esto; se que el alma, disgrégase en cada muerte, distribuyéndose hacia el Todo, encajando sus infinitas partes o cristales, en formas completas acordes a cada vibración, frecuencia, ritmo, color y cadencia; Y al reconstruirla, múltiples formas de seres, ofrecen cristales que conforman un nuevo vehículo álmico, listo a ser nuevamente impregnado con nuevos aprendizajes o experiencias de vida, sujetos a un nuevo plan kármico de vida, sujeto a nuestro libre albedrio pero con el consejo de quienes nos anteceden en evolución y sabiduría.



En ocasiones, ciertos seres voluntarios deciden purificar deudas kármicas que, aunque no propias; mejoran apreciablemente la condición de nuestro Clan en los planos inmateriales. Esto responde a lo antedicho, del padecimiento que experimentan muchos niños a muy temprana edad; o casos de jóvenes que, considerados de condición sublime en lo referido a evolución; padecen enfermedades degenerativas, crueles y exterminantes



Esto me permitió “revaluar” situaciones de la vida que, posiblemente, den una imagen deprimente de injusticia; pero que son; sin lugar a dudas, un impulso evolutivo a favor del desarrollo y crecimiento evolutivo del “Clan”.



Tambien esto responde a circunstancias de hermandad y coincidencia de personas completamente desconocidas que, cuando las encontramos, las reconocemos como de nuestra familia espiridual, en las que emparentamos con vivencias, coincidencias y similitudes, sin haberlas visto jamas anteriormente, de modo casi inesxplicable. DeFabiánVikingo 05/10/2019