lunes, 22 de junio de 2009

Secretos de Iniciacion...

22 de junio 2009

Una luz de esperanza
Cuando miramos al cielo, surcado por millones de estrellas, en una noche de luna nueva, no podemos creer la inmensidad del espacio exterior, enamorándonos, así, de la vida. Nuestro planeta es solo un insignificante grano de arena en la profundidad del mar. La humanidad no parece importante al compararla con la grandeza del cosmos y todas las civilizaciones, pobladores de cada planeta, en esta totalidad estelar.
Creer que la humanidad cumple una función fundamental en todo el cosmos, resulta difícil de entender… sin embargo esto es muy acertado.
Somos un Gran Experimento de la Energía Suprema, Dios, La Deidad o como queráis llamarle. Consiste en sembrar una luz tenue de esperanza, una pizca de energía llamada amor, que posibilitara germinar y desarrollarlo, en toda la galaxia y luego al universo.
Si la humanidad logra desarrollar este germen de “amor” universal hacia el cosmos, podrá permitir que se extienda.
De allí la importancia de una misión, de un propósito.
No existe el amor universal en el cosmos, como tal; ni la pasión, ni poder enamorarse.
Si hay máximo desarrollo científico, tecnología, inteligencia; pero no hay amor.
Nuestro planeta…, amada humanidad, imbuidos dentro de un sistema de pares de opuestos; donde amar y odiar son las caras de una misma moneda; donde desarrollar uno de ellos lleva al riesgo de la prevalencia del otro. Amar conlleva al riesgo de odiar.
No obstante, una humanidad madura e inteligente, asegurara la victoria del amor sobre toda otra forma de intención.
Al comenzar referimos el sentimiento de pequeñez, comparándonos con el universo. Somos un experimento de Dios. Nos va a llenar de gratitud haber salido exitosos.
De la misma forma que una bacteria pequeña permitió los avances en el descubrir enfermedades y antibióticos, vital para el desarrollo humano; es que esta pequeña e insignificante humanidad dará un ejemplo de amor universal a la totalidad del cosmos.
Gracias. !!!
Por Rowies Vikingo

sábado, 13 de junio de 2009

¿Por que?

¿Porque a mí...?
Aprendamos a tolerar, aprendamos a comprender, aprendamos a coexistir, aprendamos a disculpar. Sin duda es todo un desafío, una aventura difícil; de hecho vivir es una aventura difícil; pero a su vez, apasionante.
Por eso es que existe la maldad.
Solo existe por conveniencia del bien. Si no ya hubiera desaparecido hace rato.
Invita a la tranquilidad saber que tranquilo está quien conociéndose a sí mismo, sabiéndose equilibrado en su karma y siendo estrictamente objetivo para consigo mismo, sabe que el mal no puede tocarlo, ni siquiera un pelo.
¿Sabias que los grandes cambios de la humanidad que ocurrieron durante las grandes guerras mundiales fueron involucradas generaciones que necesitaron tiempo extra para lograr una elevación espiritual mínima necesaria para los designios del Creador?
Muchas son las cosas que la gente comúnmente ignora. Por eso “conoce la verdad y ella te hará libre”.
Desde ya resulta difícil comprender y menos aceptar lo antedicho cuando ocurren desgracias terribles, no quisiera parecer un indolente, no es fácil vivir en algunas circunstancias, pero es posible.